martes, 30 de julio de 2013

El fascismo en el fútbol italiano

fascismmo
 El balompié es un deporte practicado por 265 millones de personas en todo el mundo. A esto se le une los que, además de practicarlo, lo ven y sufren con sus equipos y selecciones nacionales. También hay una clase de sujetos que viven de este negocio e intentan sacar beneficios económicos, les guste el fútbol o no. Esa gente son directivos, magnates, presidentes, etc, y organizaciones tipo FIFA o UEFA con Blatter y Platiní a la cabeza, respectivamente, que velan por el cumplimiento de las normas, en teoría. Pero si profundizamos mas, podríamos llegar a encontrar gente que intenta hacer del fútbol un instrumento para la política, y esa gente existe de verdad o ha existido.
Seamos sinceros. El fútbol siempre ha sido un medio de propaganda política, estemos de acuerdo o no, y todavía hoy se sigue usando para tal fín, por mucho que algunos se empeñen en separar que el deporte mas famoso y practicado del mundo es una cosa y que la política es otra. La realidad es esta y nuestra opinión sobre el asunto o sobre cómo nos gustaría que fuese es otra cosa bien distinta. Las dos ideologías extremistas predominantes en la gran parte del siglo XX son un claro ejemplo de la propaganda política en el fútbol. Fascismo y Comunismo utilizaron este deporte para atraer a las masas hacia sus ideas. Pero nos vamos a centrar en el Fascismo y, dejando a un lado a Franco y a Hitler, lo que nos interesa es saber cómo era el fútbol en la Italia fascista de Mussolini, puesto que éste es un blog sobre el fútbol italiano.
dfn
 El fútbol italiano se inició en 1898 con una liga llamada Campionato Federale, pero debemos dejar claro que no fue hasta 1929 cuando se profesionalizó la competición y se creó la actual Serie A bajo el mandato de Benito Mussoilni, que ya había ascendido al poder en 1922. El dictador italiano vio en el “soccer”, pese a no gustarle y él mismo lo reconocía, un medio perfecto para llegar a las grandes masas, mayoritariamente de clase media, clases bajas y clases miserables. Tras la primera Copa del Mundo de 1930 disputada en Uruguay, Il Duce vio en esta competición una herramienta clave para crear la unidad nacional y obtener prestigio internacional. La siguiente sería en 1934, e Italia y Suecia eran las principales candidatas a organizar el evento pero, dos años antes, los suecos renunciaron misteriosamente a la candidatura sin dar ninguna explicación o motivo. Mussolini hizo una oferta irrechazable a la FIFA y éstos terminaron aceptando. El dictador usó el Mundial de Italia 34 como un escaparate de su Régimen hacia el mundo, con el mismo fín que el de Adolf Hitler en las Olimpiadas de Munich en 1936.
Uber Gradella, portero de la Lazio entre 1940 y 1944, recuerda que el cambio de actitud que se produjo en todo el país tras la llegada de Mussolini era propio de la atmosfera que entonces se vivía, puesto que todos provenían de las Juventudes Fascistas y les lavaban el cerebro para que pensaran de una manera determinada. Il Duce se aseguró personalmente de que el trofeo se quedara en Italia, como así fue, y creó una copa especial, la llamada Coppa del Duce, seis veces mas grande que la Copa del Mundo. Además, decidió qué arbitros serían los que dirigieran los partidos, lo que resultaría decisivo. El 3 de junio se disputaba en San Siro, Milan, las semifinales entre Austria, los máximos favoritos, e Italia, liderada por Giuseppe Meazza, el legendario delantero del Inter.
gfmkd,.fdc

El árbitro del partido, el sueco Ivan Eklind, hizo la vista gorda al agresivo juego italiano durante todo el partido. Incluso se dice que llegó a cenar personalmente con Mussolini la noche de antes del partido para discutir tácticas. Italia venció 1-0 con gol de Enrique Guaita en un supuesto fuera de juego. Los italianos entraron en la final y el rival sería Checoslovaquia. Il Duce volvió a “colocar” al arbitro sueco en la final de Roma y volvió a pasar por alto el juego agresivo italiano. Los locales vencieron 2-1 (goles de Orsi y Schiavio) e incrementaron la popularidad de Mussolini. El pueblo italiano celebró la victoria y, casi sin quererlo, exaltó el triunfo del fascismo. Cabe destacar que algunos argentinos que disputaron el Mundial de Uruguay fueron nacionalizados italianos para “reforzar” a la Squadra. Eran los casos de Luis Monti, Raimundo Orsi o Enrique Guaita.
Cuatro años despues, en 1938 se disputaba en Francia la tercera Copa del Mundo, a la que acudía Italia como campeona, en un ambiente prebélico y lleno de tensiones, con la II Guerra Mundial a la vuelta de la esquina y la ausencia de participación de países que entraron en diversas guerras. El seleccionador era Vittorio Pozzo y el líder volvía a ser Giuseppe Meazza. Itaila eliminó a Noruega, Francia, Brasil y a la poderosa Hungría de Puskas en la final del 19 de junio. Los italianos jugaron con camisetas negras, símbolo de guerra del fascismo italiano. Previamente, Mussolini mandó un telegrama a Pozzo donde unicamente podía leerse: “Vincere o morire”. Italia venció 4-2, con dos dobletes de Piola y Colaussi y se proclamó campeona mundial por segunda vez consecutiva.
olaa

El estallido de la contienda mundial, su participación en la Guerra, la Tragedia de Superga en la que falleció gran parte de la legendaria plantilla del Torino y que diez jugadores del equipo eran de la Selección, fueron un fuerte golpe para todo el país. Italia participó en Brasil 50 muy afectada por el accidente de Turín y en plena transición política en un país derrotado por los Aliados.
No es una novedad decir que Benito Mussolini se aficionó a la Lazio y que usó al club como propaganda fascista. El club fue fundado el 9 de enero de 1900 por Luigi Biagiarelli, un oficial de infantería fascista y ex atleta en su juventud. Il Duce se hizo socio de un equipo con carácter paramilitar para acercarse al pueblo romano. Futbolísticamente nunca llegó a simpatizar con él, pero políticamente sí, y esto queda demostrado en su apoyo a la fusión de clubes romanos, a la cual la Lazio se opuso, y de la que nacería la Associazione Sportiva Roma en 1927. La mascota del club, el águila imperial, símbolo del Imperio Romano y con el que Mussolini comparaba a su Italia, también fomenta esa relación Fascismo-Lazio que aún hoy está presente en los ultras del equipo y no así en la entidad como tal.
La Lazio salvaje o la Lazio de las pistolas, ganadora del Scudetto en 1974, es uno de los grandes ejemplos del fascismo en el club, en el que las dos facciones irreconciliables del equipo, lideradas por Chinaglia (reconocido fascista que gozaba del respeto y apoyo de Irriducibili) y Gigi Martini, tuvieron algo mas que pistolas en los vestuarios o peleas en los entrenamientos. Aquel equipo, compuesto por ex-militares y futuros camorristas, estaba dirigido por Tomaso Maestrelli, el cual se ganó el respeto de los dos bandos y el juramento de fidelidad eterna de Chinaglia y Martini. Tomaso medió en las refriegas y consiguió que, al menos en el cesped, olvidaran sus diferencias y fuesen un equipo temible.
fdjk

El nacimiento de Irriducibili en 1971, aunque inicialmente denominado como Comando Monteverde, fue otro caso mas de la relación Fascismo-Lazio. Hoy día, la Curva Nord laziale del Olímpico romano puede llegar a albergar fácilmente a unos 6.000 ultras, superando esa cifra ante la Roma u otros equipos punteros del Calcio. Su ideología es totalmente conocida y presumen de que el club nunca, desde el nacimiento del grupo, jamás haya quitado una pancarta suya del estadio sea de la índole que sea. “Squadra di negri, curva d’ebrei” (Equipo de negros, hinchada de judíos) y “Auschwitz la vostra patria, i forni la vostra casa” (Auschwitz es vuestro país, los crematorios son vuestra casa) son pancartas mensaje de Irredicubili dedicadas a sus vecinos romanos en diferentes derbis. “Lazio-Livorno: stessa iniziale, stesso forno” (misma inicial, mismo crematorio) es otra de ultras de la Roma a Irriducibili, tras una valla repleta de simbología nazi y fascista.
edsjmkef,cdikmef,cdñkl,.efdv

En la actualidad, y mas concretamente esta temporada, Irriducibili ha sido protagonista por los cánticos antisemitas contra el Tottenham en Roma en la pasada Europa League. “Juden Tottenham” fue un cántico y “Free Palestine” una pancarta mensaje. Recordemos que el club inglés fue fundado por judíos y representa a la comunidad hebrea de Londres y de Reino Unido, siendo común ver en las gradas de White Hart Lane banderas de Israel. Aquel día, seguidores ingleses fueron atacados con cuchillos en Roma en un acto de clara índole antisemita, pero se demostró que el ataque fue de ultras de la Roma para culpar a Irriducibili. La Lazio fue advertida por la UEFA enmedio de grandes protestas desde Inglaterra y reincidió tras los incidentes ante el Gladbach en Roma. El club fue sancionado con dos partidos a puerta cerrada, ante Stuttgart y Fenerbahçe, lo que no impidió el total apoyo de los tifosis en las inmediaciones del Olímpico durante los partidos de las dos eliminatorias. Cabe destacar acerca de la ideología del grupo que generalmente suelen cantar con el brazo en alto una canción anticomunista en los partidos de casa y en los desplazamientos. Se llama “Avanti Ragazzi di Budapest” y representa la lucha y resistencia anticomunista del pueblo húngaro ante la invasión soviética de 1956. Aquí, un video de la canción en un desplazamiento a Florencia en 2009: http://www.youtube.com/watch?v=fQAAb6c7vjQ
Hay casos totalmente perfectos que reflejan la ira de esta parte mas radical de la hinchada cuando el club contrata a jugadores que no encagan con sus ideas. Así ocurrió con Aaron Winter cuando fichó por la Lazio desde 1992 hasta 1996. El holandés fue el primer negro en militar en el club en toda su historia, además de ser judío. En una ocasión, tras finalizar un partido regaló su camiseta a los ultras y estos se la devolvieron a modo de desprecio. Djibril Cissé también recibió críticas racistas tras su marcha de la squadra capitalina. A pesar de las multas, el club siempre ha optado por el acercamiento y el diálogo antes que por el enfrentamiento al tratar con Irriducibili. En 2002, coincidiendo con el decimoquinto aniversario del grupo ultra, la Lazio retiró el número 12 como homenaje, lo que provocó un fuerte rechazo en el país.
En un gesto arriesgado y con Claudio Lotito al frente, se fichó simbolicamente en 2010 a Eyal Golasa, israelí y obviamente judío, y a un alemán antifascista, Thomas Hitzlsperger, para mejorar la imagen de la squadra. Golasa volvió a casa tras firmar el contrato ese mismo verano y Hitzlsperger jugó poquísimos partidos, siendo criticado y cuestionado por el Bild alemán por su “crisis de conciencia”. Intento fracasado de un club que ha tenido que apechugar siempre con las sanciones impuestas por el comportamiento fascista de sus tifosis y de algunos de sus propios jugadores, como Di Canio o Zárate. Paolo, como simpatizante y leyenda de la Curva Nord, de la cual fue miembro en su juventud, levantaba el brazo en alto cada vez que anotaba un gol, y Mauro, que veía los partidos desde la Curva Nord cuando lesiones o sanciones se lo permitían, lo que provocó un importante conflicto con el club hasta este verano, el cual abandonará Roma.
canioce

Tambien hay casos repudiados por los radicales que les amansó como a las fieras. Son los de Miroslav Klose y Sebastián Verón. En el caso del alemán de origen polaco, Irriducibili hizo a su llega un juego de palabras en una pancarta: “Klose mint uns” en referencia al lema utilizado por los nazis en las batallas, ‘Gott mit uns’ (Dios con nosotros).  El segundo máximo goleador de la historia de los mundiales pidió por favor que la política se mantuviera al margen del estadio. Desde aquel día no ha vuelto a tener problemas con los ultras, dado que su buen rendimiento ha contribuido a la relación. En el caso de la “brujita Verón”, el argentino siempre se ha considerado admirador del Ché Guevara, llevando un tatuaje del revolucionario en el brazo y que los ultras pidieron que se borrara. Despreciado al principio, se ganó el respeto y la admiración de la Curva Nord gracias a su espléndido rendimiento, aunque no se borrase el tatuaje.
Así, la Lazio, un club que representa la simpatía de toda la ultraderecha europea en el fútbol, es sólo la representación icónica actual del fascismo, una losa que pesará siempre sobre el club. Pero la realidad es que el fascismo todavía sigue existiendo en el fútbol italiano, en las curvas de equipos como Roma, Inter, Nápoles, Milan, Juventus, Atalanta, Fiorentina, Hellas Verona, Catania o Palermo y en algunos jugadores. Por ejemplo, la Juventus fue sancionada en 2005 por la exibición de pancartas y simbología fascista de sus ultras en la celebración del Scudetto en su partido en Livorno. Tambien es conocida la estrecha amistad que mantienen la Curva Nord del Inter, y mas concretamente su principal grupo, Boys San, con Irredubili, coincidiendo en sus ideas políticas, lo cual no es una coincidencia. El Inter, además, con la llegada del fascismo, tuvo que adaptarse al cambio y sustituir su nombre de Internazionale Milano (que recordaba a la Internacional Comunista) por Societá Sportiva Ambrosiana (San Ambrosio es el patrón de la ciudad de Milán).
Muchos futbolistas italianos tampoco se han librado de la etiqueta de “fascistas”, no solo los de la Lazio. Buffon fue acusado de fascista por llevar el 88 en su etapa en el Parma o portar una camiseta con un eslogan de Mussolini, “Boia chi molla” (A la guillotina el que se rinda). Tambien es cierto que él mismo reconoció que desconocía el significado de esa frase. Abbiati, actualmente en el Milan, también admitió sus simpatía por diversas características del fascismo, poseer un busto de Il Duce o estar vinculado a la asociación fascista Cuore Nero. Cannavaro, ex de la Juve y ya retirado, fue criticado por portar una bandera de la Italia fascista en la celebración de un título de liga del Madrid y por cuestionar el matrimonio homosexual por el “simple hecho de ser italiano”. Estas palabras de Cassano, recién fichado por el Parma, tambien fueron polémicas: “Si hay maricones en la Selección es su problema, yo espero que no”. Las de Aquillani, medio de la Fiore, al decir públicamente que “los inmigrantes son un problema”, no ayudó a mejorar la imagen que se tenía de él al reconocer que coleccionaba retratos y fuguras de Mussolini. Nicola Legrottaglie, actualmente en el Catania, también ha dicho que “los homosexuales viven en el pecado, y que estan enfermos”.
jksd
En la imagen los ultras del Hellas Verona, de ultraderecha. Tienen gran rivalidad con los del Livorno, de ultraizquierda.
En cuanto a las curvas, hay que tener en cuenta que, en general, el desconocimiento o ignorancia del espectador por los símbolos que los ultras muestran en sus gradas tiene un papel importante a la hora de calificar a una hinchada como “fascista”o no. Esos símbolos están ahí. Si es en mayor o menor medida, ya depende de la curiosidad de investigación de cada uno. En cambio, por supuesto, existen equipos italianos, o mas bien sus grupos ultras, que representan la lucha antifascista y la simpatía por el comunismo, como son los ejemplos icónicos de Livorno o Parma y que, efectivamente, reciben la simpatía de la ultraizquierda europea.
Italia es cuna del fascismo y, como podemos ver, en unos ejemplos está mas representado que en otros. La actualidad dice que el fascismo sigue presente en menor medida en las gradas italianas y, obviamente, totalmente exterminado en los clubes como institución y no así en los jugadores, algo que hay que tener muy en cuenta y diferenciar. Generalizar o no depende de cada uno.
Nota importante: Este reportaje está redactado gracias a mi conocimiento sobre el tema, a la fiable documentación e ilustración de horas de trabajo y sin ningún tipo de manipulación ideológica sean cuales sean mis ideas políticas. Esta redacción expone la realidad, la Historia y, obviamente, la del fútbol italiano y cada uno puede opinar y sacar sus conclusiones como líbremente quiera.
Miguel Vera Díaz | @MiguelRhunArmy

0 comentarios :

Publicar un comentario en la entrada